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Tecnología y digitalización en la escribanía: la confianza como valor insustituible

  • Esc. Paulina Maraffi
  • hace 7 horas
  • 2 Min. de lectura

La digitalización de los documentos, el uso de firmas electrónicas y el desarrollo constante de herramientas tecnológicas aplicadas al derecho han transformado la forma en que se celebran y documentan los actos jurídicos. Lejos de ser ajena a estos cambios, la escribanía se integra a este proceso, apostando a un elemento que sigue siendo central: la confianza jurídica.


El derecho uruguayo reconoce expresamente la validez de los documentos electrónicos y de las firmas electrónicas y digitales. A partir de la Ley N.º 18.600, se establece que estos instrumentos tienen el mismo valor jurídico que los documentos en papel y la firma manuscrita, siempre que se cumplan determinadas exigencias legales.


La normativa establece que los documentos electrónicos producen los mismos efectos jurídicos y probatorios que los documentos tradicionales, lo que ha permitido avanzar en la digitalización de los actos jurídicos. Este proceso ha contribuido a agilizar contrataciones, reducir costos operativos y facilitar el acceso a distintos trámites, mejorando la eficiencia de la práctica jurídica.


Sin embargo, que el documento electrónico tenga reconocimiento legal no elimina la necesidad de control ni el asesoramiento sobre la voluntad de las partes. La tecnología garantiza la integridad y autenticidad técnica del documento, mientras que la intervención notarial aporta la valoración jurídica del acto y el análisis de sus consecuencias.


La firma digital permite identificar al firmante; la intervención notarial suma, además, certeza y confianza sobre el acto jurídico en su conjunto.


Lejos de desplazar al escribano, la digitalización transformó su rol. En un contexto de documentos estandarizados, plataformas electrónicas y procesos cada vez más automatizados, su valor diferencial se centra en el asesoramiento jurídico preventivo, en asegurar el cumplimiento del marco legal y la seguridad del tráfico jurídico.


En un mundo cada vez más digitalizado, la confianza se vuelve un punto central. La tecnología aporta eficiencia y agilidad; el escribano, en cambio, aporta certeza jurídica y ayuda a prevenir conflictos. Su verdadero valor no está en el soporte documental, sino en la confianza que genera su intervención profesional.


La digitalización de documentos y el uso de firmas electrónicas, lejos de debilitar la función notarial, la fortalecen. En un mundo jurídico cada vez más dinámico y automatizado la confianza sigue siendo una construcción humana, jurídica y profesional.

 
 
 

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