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  • Martín Carrasco

Informe de Mercados Financieros - Perspectivas para 2022

El 25 de noviembre se celebró en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Según relata la historia oficial tuvo su origen en el año 1621, cuando un grupo de peregrinos puritanos ingleses celebró en Plymouth, lo que hoy es el Estado de Massachusetts en Estados Unidos, el final de la cosecha, compartiendo su comida con algunos indígenas de la zona. Desde ese momento han pasado 400 años y muchos avances en la humanidad. No obstante, tal como era común por aquellos tiempos, en la actualidad estamos atravesando una situación de pandemia. Tras el anuncio de la nueva variante del coronavirus ómicron surgida en Sudáfrica, el mercado tuvo una fuerte reacción negativa. El impacto fue mayor en aquellas industrias más sensibles al ciclo económico como el financiero, energético y las firmas afines al sector del turismo, volviendo a poner sobre la mesa la eficacia de las vacunas existentes. Los titulares reportan que el miedo a la variante domina los mercados, pero en realidad la preocupación no es la variante en sí, sino la respuesta de los gobernantes y el comportamiento de consumidores y empresas. Por ahora es muy pronto para saber los efectos adversos que pueda dejar esta nueva cepa y habrá que monitorear la situación. La diferencia con febrero del 2020 es que no tomará por sorpresa al mundo entero. En estos casi dos años de camino recorrido se han utilizado diversos métodos para enfrentar el virus con múltiples enseñanzas y resultados. De momento no aconsejamos hacer cambios de estrategia precipitados en el portafolio.

El 2021 será recordado - a nivel económico - como aquel que tuvo una gran reactivación de la demanda, que generó un importante crecimiento económico como hacía muchos años que no se veía. Esta fuerte demanda, explicada en gran parte por el exceso de ahorro que tuvieron los consumidores en 2020 tras los encierros y planes de incentivos, sobrepasó a la oferta y las cadenas de distribución, que habían sido truncadas por la irrupción del virus y las medidas de cierre impuestas por gobiernos. La presión inflacionaria reciente se explica en gran medida por este desbalance entre demanda y oferta.

El desempeño económico de 2022 estará dado por la dinámica de estas dos variables. Las proyecciones del consenso de los economistas son de que el año que viene volverían a niveles más normales. No obstante, habrá que ver como juega la nueva variante ómicron. La reacción de los últimos días del mercado financiero, con niveles de volatilidad que no veíamos hace casi un año, es un síntoma de la incertidumbre que tienen los inversores con respecto a este asunto y además a otros que también están sobre la mesa como la reducción de la liquidez por parte de los bancos centrales y la tensión entre Estados Unidos y China. Creemos en la persistencia de esta volatilidad hasta que se despeje la incertidumbre y los mercados vuelvan a enfocarse en el crecimiento económico y las ganancias corporativas, que son todavía favorables para los activos financieros.


Nuestra opinión sobre el posicionamiento de las carteras

En renta fija, con vencimientos de corto plazo, y, en renta variable, bien selectivo. Creemos que es fundamental evitar compañías con valuaciones estratosféricas y también aquellas que no cuiden aspectos ambientales, sociales y de gobernanza, dado que serán castigadas por reguladores y consumidores. Nos gustan los activos alternativos (real estate y crédito privado) para diversificar la cartera.


Preferimos centrarnos en negocios consolidados financieramente, con buenas métricas de rentabilidad, que tengan ventajas competitivas sustentables que generen altas barreras de entrada, con valuaciones razonables, entre otros aspectos. El inversor con perspectiva, paciente y prudente será el más recompensado en el mediano y largo plazo.


Martín Carrasco.

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