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  • Martín Carrasco

Informe de mercados financieros

Actualizado: 27 mar

Ser muy cauteloso sale caro. El optimismo y fuerte impulso alcista del mercado de finales de 2023 continuó en la primera parte de 2024, sobre todo en los activos más volátiles como las acciones (ver Figura 1).


Por el contrario, los bonos de elevada calificación, como los US Treasuries, disminuyeron su cotización de mercado a medida que los inversores fueron ajustando sus expectativas respecto del rumbo de las tasas de interés.


Figura 1: Resultado de activos financieros en 2024 (%)


Mirando para adelante, mantenemos nuestro entusiasmo por las oportunidades que se presentan actualmente para inversores en el mercado financiero internacional.


El camino nunca es en línea recta, siempre habrá altibajos, pero tanto en renta fija como renta variable, las dos grandes clases de activos que existen, somos positivos en términos generales.



Nos basamos en los niveles de rendimientos en renta fija, la expectativa de recorte de tasas por parte de los bancos centrales, y la buena salud financiera de las corporaciones.


Comenzando por ese último punto, vemos que los beneficios empresariales continúan creciendo. Algo fundamental, dado que explican buena parte del retorno para el accionista y la capacidad de pago al acreedor (bonista). En el caso particular de las compañías más importantes de Estados Unidos, representadas a través del índice Standard & Poor´s 500, han aumentado sus ganancias en 22% interanual en el último trimestre de 2023.


En otro orden, la inflación fue una de las tantas secuelas que dejó la pandemia. Sin intenciones de entrar en las causas, en 2022 el mundo desarrollado soportó niveles que no veía hacía varias décadas y eso desató una batería de medidas de política monetaria de Bancos Centrales para intentar combatirla.


Entre ellas, suba de tasas de referencia, que, al desvalorizar los flujos de caja futuros, provocaron el desplome de los precios de los activos financieros internacionales. Todos lo sufrimos en nuestros portafolios.


Figura 2: la inflación en los países del G7 va cediendo hacia niveles más normales



Afortunadamente la inflación se va normalizando (ver Figura 2), lo que señala que buena parte del trabajo está hecho y que, por lo tanto, en algún momento cercano, entraremos nuevamente en una siguiente fase del ciclo: recorte de tasas de interés de política monetaria, que suele ser entorno positivo para los precios de los activos (ver Figura 3).


Si el ciclo alcista de tasas suele ser un lastre financiero para individuos, empresas y gobiernos, el ciclo bajista es lo contrario.


De hecho, la semana pasada Banco Central de Suiza fue el primero de los más relevantes en aplicarlo. Y en los mercados emergentes, como Brasil, Chile, Uruguay, China, por poner algunos ejemplos que han logrado contener la inflación, esto ya se aplica desde el año pasado.


Si la inflación cede y las tasas nominales de referencia no, se corre el riesgo de que las tasas reales aumenten y sean una carga demasiada pesada para sostener el (por ahora) crecimiento económico. Ese es el principal argumento por el cual las tasas nominales deberían acompañar a la baja.


Los economistas suelen decir que la tasa de interés nominal es el costo del dinero y la tasa de interés real su poder adquisitivo.


El caso de Japón, que, por el contrario, anunció una suba de su tasa nominal de referencia días atrás, es la excepción. Pero es un caso particular, dado que los nipones vienen padeciendo una deflación (caída generalizada de precios) desde la década de los 90´.


Figura 3: Retorno histórico de acciones y bonos 12 meses antes y 24 meses después de que la Reserva Federal de Estados Unidos terminó de subir la tasa de referencia



En síntesis, lo anterior nos hace pensar que es un buen entrono para seguir invertido en los mercados de valores internacionales. Por supuesto hay que ser siempre cuidadoso, pues actualmente algunos segmentos muestran valuaciones elevadas y precios en máximos históricos, como el caso de la bolsa americana.


Además, este año hay muchas elecciones (EEUU en noviembre la más relevante), lo que puede determinar que haya algo de altibajos, aunque la historia muestra que estos tienden a disiparse con el tiempo y prevalecen los fundamentos.


Mantener la mayoría de nuestro portafolio financiero invertido en cash (Treasury Bills) al 5% anualizado parece muy atractivo si uno tiene un horizonte temporal de cortísimo plazo (meses).


Pero en nuestra opinión, el inversor exitoso, con perspectiva y que tiene claro su objetivo, sabe que tiene el tiempo a su favor y se desprende del ruido diario, aceptando incorporar activos más allá de la tasa libre de riesgo.


Figura 4: Invertir hace sentido si uno conoce el objetivo. Cada clase de activo – acciones, bonos, cash, etc. – debería tener lugar estratégico en una cartera con una visión de largo plazo



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