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El día que nació uno de los gigantes del mercado

  • Foto del escritor: Martín Carrasco
    Martín Carrasco
  • hace 4 horas
  • 2 Min. de lectura

Un día como hoy, 13 de marzo de 1986, la empresa tecnológica Microsoft comenzó a cotizar en el NASDAQ, en una de las IPO más emblemáticas de la historia de los mercados.


La compañía, fundada por Bill Gates y Paul Allen, salió al mercado a USD 21 por acción. Ese primer día, el precio subió cerca de 65%, convirtiendo inmediatamente a Gates, con solo 30 años, en uno de los empresarios más ricos del mundo.


Pero lo verdaderamente impresionante no fue el debut.


Un inversor que hubiera colocado USD 10 mil en la IPO,  mantenido su inversión hasta hoy, tendría aproximadamente USD 42 millones.


Microsoft estuvo posicionada en el centro de la gran revolución tecnológica de su tiempo: la computación personal.


La combinación de paciencia e identificación de tendencias estructurales suele ser una de las mayores fuentes de creación de valor para el inversor de largo plazo.



Hoy estamos ante la nueva revolución que representa la inteligencia artificial. Recientemente, los mercados castigaron a las empresas de software por la incertidumbre respecto del futuro de su modelo de negocio y crece la especulación sobre cuál será la siguiente víctima.


Los ganadores de primera línea por ahora parecen claros: fabricantes de microprocesadores, infraestructura como data centers, hardware especializado y generadores de electricidad.


Pero la pregunta verdaderamente interesante para los inversores es: ¿cuáles industrias, existentes o nuevas, serán las grandes beneficiarias de segundo orden de la inteligencia artificial. Porque esas son las que normalmente se llevan la tajada más grande.


En otras palabras, el desafío para los inversores es descubrir quién será el próximo Microsoft de esta nueva era.


Pero no debería sorprender al lector si decimos que esa es una tarea casi imposible. Consideremos que, en Estados Unidos, casi 9 de cada 10 grandes empresas grandes de 1980 (Fortune 500) ya no existen en su forma original. Ya sea porque quebraron, fueron adquiridas, se fusionaron o tuvieron algún tipo de reestructuración.


¿Entonces cómo encaramos la inversión en esta nueva era? La historia del mercado es clara, las grandes fortunas rara vez nacen de predecir el futuro con precisión, sino de identificar cambios estructurales y tener la paciencia para sostenerlos en el tiempo. La inteligencia artificial abre un nuevo ciclo y la interrogante que se plantea no es si habrá un nuevo Microsoft, sino dónde estará ubicado.

 
 
 

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