Dato de la semana - Geopolítica: cómo cambia el mapa de las inversiones
- Martín Carrasco

- hace 6 horas
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Esta semana pasada tuve la oportunidad de participar en una conferencia organizada por Vinci Compass en la que uno de los expositores principales fue el analista geopolítico Thomas Mucha.
Su presentación abordó una pregunta cada vez más relevante para inversores y gestores de patrimonio: cómo asignar capital en un mundo que se vuelve más fragmentado, más competitivo y, en muchos aspectos, más inestable.
El punto de partida de su exposición fue claro: la rivalidad entre Estados Unidos y China está moldeando el nuevo orden global. Durante décadas, el predominio estadounidense sostuvo un sistema internacional relativamente estable, rutas comerciales claras, mercados financieros profundos y el dólar como moneda de reserva. Ese marco favoreció la expansión del comercio global y un entorno propicio para la innovación y el crecimiento económico.
Sin embargo, ese equilibrio enfrenta hoy múltiples presiones. El ascenso económico y tecnológico de China, combinado con desafíos globales como el cambio climático, que provoca tensiones sobre recursos, migraciones e inestabilidad política, sobre todo en la región ecuatorial y tropical.
Según explicó Mucha, el nivel de conflictividad global ha aumentado de forma significativa. Actualmente, existen más de 60 conflictos activos en el mundo, el doble que hace cinco años, y una de cada ocho personas vive en zonas afectadas por algún tipo de enfrentamiento o inestabilidad relevante. En este contexto, no resulta sorprendente que el gasto global en defensa haya venido creciendo de manera sostenida durante la última década.
Uno de los aspectos que destacó fue el cambio radical en la política exterior estadounidense hacia una lógica más centrada en la seguridad nacional. Bajo el enfoque de “America First”, Washington busca aprovechar sus ventajas económicas para lograr la "paz mediante la fuerza", desvincularse estratégicamente de China, reducir vulnerabilidades y reconstruir su base industrial en sectores considerados críticos.
Tecnología y recursos estratégicos: el nuevo campo de batalla global
La competencia entre las potencias se está librando, en gran medida, en el terreno tecnológico. Industrias como semiconductores, biotecnología, robótica, drones, telecomunicaciones y energías renovables se han convertido en activos estratégicos, tanto desde el punto de vista económico como militar.
Un ejemplo claro, es el de los minerales críticos y las tierras raras. Cerca del 80% de los sistemas de armamento estadounidenses requieren estos insumos, cuya cadena de procesamiento está dominada en gran medida por China. Esta dependencia representa una vulnerabilidad estratégica y explica buena parte de las políticas industriales y comerciales que se han visto en los últimos tiempos.
Para América latina, por su calidad de productor de commodities, este contexto puede representar una oportunidad, siendo que pasa de la periferia al centro de la disputa.
Finalmente, Mucha subrayó el papel central que tendrá la inteligencia artificial (IA) en la competencia entre potencias. Más allá de sus aplicaciones comerciales en el sector privado, la IA es vista cada vez más como una tecnología clave para la seguridad y la capacidad militar. En ese sentido, quien logre liderar su desarrollo obtendrá una ventaja geopolítica y militar significativa.
Pensar en oportunidades, no en las fatalidades
El mensaje central de la conferencia fue que estamos en una fase del ciclo geopolítico que va a generar un mundo más fragmentado, proteccionista, en el que la innovación, y la asignación de capital estarán cada vez más condicionadas por consideraciones de seguridad nacional. America Latina presenta una gran oportunidad.
Para los inversores, comprender que estos cambios estructurales significan más diferenciación, con ganadores y perdedores (a nivel regional, psis, compañía y clase de activo), lo que requiere más gestión activa de los patrimonios. En mercados públicos y privados considerar las temáticas: Defensa e innovación (incluyendo IA, espacio y aeroespacial, etc.), resiliencia climática y energética, activos reales, minerales críticos y otros insumos clave para la seguridad nacional e industrialización.




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